

¿Te ha pasado que, en muchas oportunidades, quieres incorporar hábitos saludables a tu día a día, pero hacerlo realidad te resulta una tarea muy difícil?
Muchas veces la falta de tiempo, la sensación que hacemos grandes esfuerzos y vemos pocos resultados e incluso hasta la pereza, suelen interponerse en los cambios positivos que queremos darle a nuestras vidas.
A pesar de lo anterior, existe una estrategia simple, pero muy poderosa, que te permitirá transformar tu rutina sin abrumarte: La regla de los 2 minutos.
Popularizada por James Clear, la regla de los 2 minutos se basa en una idea clave: Cuando quieras adoptar un nuevo hábito, redúcelo a una acción que puedas realizar en dos minutos o menos. Esto le dará una señal a tu cerebro que estás realizando una acción fácil. Poco a poco vas a notar esa pequeña acción ya se convierte en un hábito para tu vida y sin darte cuenta, aumentarás el tiempo que le dediques a la misma.
Esta sencilla regla podrá generar cambios profundos y duraderos. Por ejemplo, si deseas comenzar a incorporar el ejercicio a tu vida, en lugar de tener una rutina diaria de una hora, comienza con algo tan sencillo como colocarte tu ropa deportiva y comenzar a ejercitar tu cuerpo con estiramientos que duren uno o dos minutos. Con el tiempo, después de cada estiramiento, sentirás como tu cuerpo te pide que lo ejercites y poco a poco tendrás una rutina más extensa.

Si deseas mejorar tu alimentación, puede comenzar planificando qué te gustaría comer durante esta semana. Un plato saludable. Este pequeño gesto creará un gran puente entre tu intención y la acción. Con el tiempo, no solo planificarás un día de alimentación saludable, sino toda tu semana.
Ten en cuenta que es importante además, eliminar la resistencia inicial. Muchas veces no damos ese primer paso porque sentimos que la meta es muy grande o que no tenemos la energía suficiente para conseguirla.
A pesar de lo anterior, la regla de dos minutos te ayudará a creer en ti mismo. Una vez superes esa primera barrera, crear la continuidad se volverá mucho más sencillo. La clave es establecer el hábito primero; la intensidad vendrá después.
Cada vez que logras superar esa barrera de los dos minutos, sentirás la necesidad de querer continuar. Al realizar una acción, por mínima que sea, tu cerebro comienza a visualizar esa persona que deseas ser y de ahí comenzarás a ser más estricto con tu hábito.

Si lees dos minutos cada día, te conviertes en alguien que lee. Si meditas dos minutos, te conviertes en alguien que practica la atención plena. Si sales a caminar dos minutos, te estás viendo como alguien activo.
Para lograrlo solo pregúntate, ¿Cuál es esa acción, de ese nuevo hábito, que puedes lograr hacer en dos minutos?, una vez la identifiques, elige el mejor momento de tu día, para comenzar a practicarlo. No busques resultados inmediatos, tan solo concéntrate en repetir esa acción todos los días, para que poco a poco se convierta en tu hábito.
La regla de los 2 minutos demuestra que construir hábitos saludables no requiere grandes esfuerzos, sino pequeñas acciones consistentes.