

Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados por fuerzas de Estados Unidos en una operación militar en Caracas la madrugada del 3 de enero, y posteriormente trasladados a territorio estadounidense, donde enfrentan cargos federales relacionados con narcotráfico y narco-terrorismo, de acuerdo con múltiples reportes internacionales y documentos oficiales.

El operativo, denominado “Operación Determinación Absoluta” por fuentes oficiales estadounidenses, incluyó bombardeos en zonas estratégicas de Venezuela y un despliegue de fuerzas especiales para asegurar la detención de Maduro y Flores en la capital venezolana.
Según el registro de la operación:
El lunes 5 de enero, Maduro y Flores comparecieron ante un tribunal federal en Manhattan, donde se declararon no culpables de los cargos presentados en su contra por narcotráfico y conspiración internacional.
Maduro ha sido una figura central en la política venezolana durante la última década, en medio de una profunda crisis económica, social y migratoria que ha marcado al país. Su gobierno ha sido objeto de sanciones internacionales y cuestionamientos por parte de distintos organismos y gobiernos, especialmente de Estados Unidos, el cual desde hace años mantiene una relación tensa con Caracas.
En este contexto, su detención representa un hecho sin precedentes recientes en la región, no solo por tratarse de un jefe de Estado en funciones, sino también por el impacto político y diplomático que genera tanto dentro como fuera de Venezuela. Analistas señalan que este acontecimiento podría redefinir el escenario regional en el corto y mediano plazo.
Tras la captura, Venezuela vivió un salto institucional. El Tribunal Supremo de Justicia designó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada para garantizar la continuidad del Estado venezolano.
Según lo informado por autoridades estadounidenses, el operativo fue ejecutado como parte de una estrategia coordinada que habría sido preparada durante varios meses. Sin embargo, hasta el momento no se han hecho públicos todos los detalles logísticos ni el alcance total de la operación realizada en territorio venezolano.
El traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos abre ahora un proceso legal complejo, que se desarrollará bajo la jurisdicción de tribunales federales. Este tipo de procedimientos suele incluir audiencias preliminares, revisión de cargos y decisiones judiciales que pueden extenderse durante semanas o meses, mientras se definen los siguientes pasos del caso.
Funcionarios estadounidenses han señalado que la información disponible continuará ampliándose a medida que avance el proceso, por lo que se espera que en los próximos días se conozcan nuevos datos oficiales sobre el estatus legal de Maduro y las implicaciones del operativo.
La acción ha generado reacciones mixtas a nivel internacional, incluyendo controversia sobre su legalidad bajo el derecho internacional, debates en organismos como la ONU y declaraciones encontradas de gobiernos y bloques regionales.
Mientras continúa el proceso judicial, Maduro y Flores siguen detenidos en Estados Unidos. La próxima audiencia está programada para el 17 de marzo de 2026.
La operación y la forma en que se llevó a cabo han desencadenado tensiones diplomáticas y debates legales sobre la soberanía de Venezuela, la intervención militar extranjera y las implicaciones para la región en los próximos meses.
La respuesta de la comunidad internacional no se ha hecho esperar. Diversos gobiernos y organismos multilaterales han seguido de cerca el desarrollo de los acontecimientos, atentos a las posibles consecuencias que este hecho podría tener para la estabilidad regional y las relaciones diplomáticas.
En este contexto, el pronunciamiento de la Organización de las Naciones Unidas adquiere especial relevancia, al tratarse de un organismo que históricamente ha llamado al respeto del derecho internacional y a la resolución pacífica de los conflictos. Su mensaje se suma a un clima de cautela y expectativa sobre cómo evolucionará la situación en los próximos días y cuál será su impacto en el escenario internacional.
Mientras tanto, el escenario político y diplomático continúa en desarrollo. Se espera que tanto el gobierno de Estados Unidos como las autoridades venezolanas emitan nuevos pronunciamientos oficiales, al igual que otros actores internacionales que podrían influir en el rumbo de los acontecimientos.
El caso de Nicolás Maduro se perfila como un punto de inflexión en la relación entre Venezuela y Estados Unidos, con posibles repercusiones en la región y en el equilibrio diplomático internacional.
XD Hoy seguirá actualizando esta historia con más información oficial y verificable a medida que se conozcan más detalles.