

Durante varios años, el maquillaje pareció seguir una misma fórmula: piel luminosa, cejas perfectamente peinadas, labios con gloss, tonos neutros y un acabado tan natural que casi parecía no llevar maquillaje. La estética clean girl dominó las redes sociales, pero en 2026 el maquillaje está recuperando el color, el brillo y la experimentación.
Sombras azules y metalizadas, delineados gráficos, blush más intenso, glitter, labios oscuros y acabados deliberadamente imperfectos han comenzado a ganar terreno. Las tendencias vistas recientemente en las semanas de la moda de Londres y Milán refuerzan un cambio que venía desarrollándose desde comienzos del año: la belleza vuelve a utilizarse como una herramienta de expresión y no únicamente para conseguir un rostro pulido y minimalista.
Pero ¿significa esto que llegó el final del clean girl? No necesariamente. Más que desaparecer, esta estética está dejando de ser la única referencia dominante y comienza a convivir con propuestas mucho más atrevidas.
La estética clean girl se popularizó especialmente en redes sociales con una apariencia aparentemente sencilla: bases ligeras, piel hidratada y luminosa, cejas definidas, pestañas naturales, blush discreto y labios en tonos nude o cubiertos con gloss.
El cabello recogido y perfectamente peinado terminó de construir una imagen que buscaba transmitir una belleza cuidada sin que el maquillaje resultara demasiado evidente. Durante los últimos años, esta fórmula se convirtió en una de las estéticas más reconocibles de plataformas como TikTok e Instagram.

Sin embargo, la uniformidad que caracterizó esta tendencia está empezando a compartir espacio con una idea prácticamente opuesta: hacer visible el maquillaje.
Una de las señales más claras del cambio está en los ojos. Vogue identificó este año una transición del minimalismo hacia propuestas más expresivas, con sombras azules, delineados gráficos, pigmentos difuminados, tonos perlados y colores más llamativos.
La tendencia también ha sido descrita como playful makeup, un estilo que recupera referencias de los años 2000 y utiliza el rostro como un espacio para experimentar.
Aquí aparecen sombras saturadas, pestañas de colores, aplicaciones brillantes, rhinestones, acabados iridiscentes y combinaciones que anteriormente podían reservarse para editoriales o eventos especiales. Vogue ha señalado looks de artistas como Zara Larsson, Tyla y Olandria como ejemplos de esta nueva etapa.

La idea no consiste necesariamente en utilizar todos estos elementos al mismo tiempo. Una sombra intensa, un delineado diferente o unas pestañas de color pueden transformar un maquillaje que, en el resto del rostro, continúa siendo relativamente sencillo.
Las mejillas también están ganando protagonismo. Si el clean girl favorecía un rubor suave para conseguir un aspecto naturalmente sonrojado, las nuevas tendencias permiten que el blush sea mucho más evidente.
Durante la reciente Semana de la Moda de Milán Primavera/Verano 2027, celebrada en septiembre, aparecieron tonos borgoña y rosa aplicados sobre mejillas y nariz para conseguir un efecto intenso inspirado en la piel después de exponerse al sol. Firmas como Missoni y Alberta Ferretti incorporaron esta propuesta en sus looks de belleza.
También se están utilizando diferentes tonos de blush en capas para conseguir acabados degradados, mientras colores que podrían parecer demasiado fuertes en el envase se convierten en protagonistas del rostro.
El brillo también recuperó un espacio importante durante 2026.
El shimmer, los acabados perlados y el glitter han vuelto a aparecer en sombras, labios y mejillas. En lugar de buscar únicamente una piel luminosa, el brillo ahora puede ser intencional y claramente visible.
Las últimas pasarelas han llevado esa experimentación todavía más lejos. En London Fashion Week Primavera/Verano 2027 se presentaron propuestas inspiradas en hadas, brujas y criaturas fantásticas, además de manicuras creadas para reproducir las texturas de las prendas. British Vogue interpretó estas propuestas como una señal de que la estética clean girl podría pasar a un segundo plano durante la próxima temporada.
Milán siguió una dirección similar con glitter, delineados de colores y formas gráficas alrededor de los ojos.
Después del dominio de los gloss transparentes y los tonos nude, los labios también comienzan a recuperar intensidad.
Borgoña, vino y oxblood aparecieron en las propuestas recientes de Milán no solamente sobre los labios, sino también en ojos y mejillas, convirtiéndose en una alternativa más profunda a los tonos neutros tradicionales.
Pero hay otro cambio interesante: el maquillaje de 2026 tampoco exige que todo sea perfectamente definido.
Los labios difuminados o ligeramente desdibujados forman parte de una tendencia conocida como blurred makeup. Vogue la señala como uno de los acabados relevantes del año, junto con blush difuminado y una piel de apariencia más suave y mate.
El resultado contrasta con la precisión característica de muchas versiones del clean girl: el maquillaje puede verse vivido, imperfecto y menos calculado.
Probablemente no. Y ahí está una de las diferencias importantes de este cambio.
Las tendencias de belleza rara vez desaparecen de un día para otro. El maquillaje natural continúa teniendo espacio y sigue siendo práctico para quienes prefieren una estética sencilla. Incluso entre las tendencias actuales existen propuestas suaves y minimalistas.
Lo que parece estar cambiando es su posición como estética dominante.
Durante las temporadas Primavera/Verano y Otoño/Invierno 2026 ya habían aparecido ojos intensos, máscaras de pestañas en colores neón, sombras metalizadas, labios deliberadamente difuminados y uñas exageradas en las pasarelas. Ahora, las colecciones Primavera/Verano 2027 presentadas en septiembre continúan esa dirección.
El maquillaje de 2026, por tanto, no propone sustituir una fórmula rígida por otra. La tendencia más amplia parece ser justamente lo contrario: recuperar la posibilidad de experimentar.
Quien prefiera una piel natural puede mantenerla y añadir una sombra azul. Un maquillaje neutro puede transformarse con blush intenso. Y unos ojos prácticamente desnudos pueden combinarse con labios borgoña.
Después de años en los que la belleza estuvo marcada por la apariencia de “no llevar maquillaje”, el color vuelve a tener permiso para notarse.