

Tras el terremoto que golpeó a Colombia, Shakira llegó a Quibdó con una prioridad concreta: ayudar a recuperar los espacios educativos afectados y evitar que la emergencia interrumpa el futuro de miles de estudiantes.
Una semana después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia, Shakira viajó a Quibdó, una de las ciudades golpeadas por la emergencia, para conocer directamente las necesidades de las comunidades y anunciar una iniciativa enfocada en uno de los sectores más afectados: la educación.
La cantante colombiana estuvo acompañada por representantes de su Fundación Pies Descalzos, CAF, banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, y el filántropo estadounidense Howard Buffett. Durante la visita se reunió además con autoridades locales y recorrió instituciones educativas afectadas.
Pero el anuncio va más allá de una ayuda inmediata. La iniciativa busca recuperar infraestructura educativa, construir nuevos colegios y apoyar la reconstrucción de la Universidad Tecnológica del Chocó, poniendo sobre la mesa una pregunta que aparece después de cualquier desastre natural: ¿qué ocurre cuando termina la emergencia y las comunidades deben comenzar de nuevo?
El impacto del terremoto sobre la infraestructura educativa representa uno de los grandes desafíos para Chocó. Cerca de 200 escuelas del departamento reportaron daños, de acuerdo con información divulgada tras la visita de la artista.

Ante este panorama, Shakira y la Fundación Pies Descalzos anunciaron su intención de contribuir a la construcción de 10 nuevas escuelas y participar en la recuperación de instituciones afectadas. La iniciativa también contempla apoyar la reconstrucción de la Universidad Tecnológica del Chocó, cuya infraestructura sufrió graves daños durante el sismo.
El objetivo inmediato no consiste solamente en reconstruir edificios. Recuperar los espacios educativos permite que niños y jóvenes puedan regresar a clases y mantener cierta continuidad en sus vidas después de una emergencia que alteró profundamente a sus comunidades.
La relación de la artista con esta región tampoco comenzó con el terremoto. Su Fundación Pies Descalzos ha desarrollado proyectos educativos en Chocó durante más de dos décadas, un antecedente que explica por qué la respuesta actual vuelve a concentrarse en la educación.
Uno de los anuncios más importantes de la visita fue un compromiso inicial de US$1,25 millones destinado a apoyar los esfuerzos de recuperación educativa.
La suma reúne aportes de diferentes aliados. Según la información publicada, US$500.000 provienen de Shakira y Live Nation, otros US$500.000 del Fondo de Educación FIFA Global Citizen y US$250.000 de CAF. La Fundación Pies Descalzos estará al frente de los esfuerzos de reconstrucción en coordinación con autoridades y comunidades educativas.
La distinción es importante: no se trata de una donación individual de US$1,25 millones realizada exclusivamente por Shakira, sino de una suma conjunta que muestra cómo la respuesta a una emergencia de esta magnitud requiere la participación de diferentes sectores.
Y probablemente ese sea uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa: utilizar la visibilidad de una figura internacional para atraer nuevos recursos hacia una región cuyas necesidades continuarán mucho después de que disminuya la atención mediática.

Otro nombre que llamó la atención durante la visita fue el de Howard G. Buffett, hijo del reconocido inversionista Warren Buffett.
Empresario, agricultor, conservacionista y filántropo estadounidense, Buffett dirige la Howard G. Buffett Foundation, organización que financia proyectos relacionados con seguridad alimentaria, agricultura, acceso al agua, conservación y asistencia humanitaria, entre otras áreas. Su trabajo lo ha llevado a desarrollar iniciativas en numerosos países y su relación con Colombia precede a esta emergencia.
En 2020, por ejemplo, su fundación anunció una inversión de US$200 millones en Tibú, Norte de Santander, destinada a impulsar alternativas económicas legales para agricultores de una región marcada por los cultivos de coca.
En Chocó, Buffett acompañó a Shakira durante el recorrido por las zonas afectadas y se suma a los esfuerzos de recuperación educativa. Su participación resulta especialmente relevante porque la reconstrucción de escuelas y universidades exige inversiones y compromisos que se extiendan más allá de la primera etapa de atención humanitaria.
Tras un terremoto, la conversación suele concentrarse inicialmente en viviendas destruidas, víctimas, servicios básicos y labores de rescate. Es inevitable: son las necesidades más urgentes.
Sin embargo, con el paso de los días aparece otro desafío menos visible: recuperar las estructuras que permiten que una comunidad vuelva progresivamente a su cotidianidad.
Las escuelas forman parte de ese proceso.
Para miles de niños afectados, regresar a un salón de clases significa recuperar educación, pero también rutinas, vínculos sociales y espacios seguros después de haber atravesado una experiencia traumática.
Por eso, la iniciativa encabezada por Shakira y sus aliados apunta a una etapa distinta de la emergencia: la reconstrucción a mediano y largo plazo.
El terremoto volvió a poner en evidencia las vulnerabilidades estructurales de Chocó, un departamento que ya enfrentaba importantes desafíos económicos, sociales y de infraestructura antes del desastre.
La reconstrucción, por tanto, no consistirá simplemente en regresar al punto en el que estaba la región antes del sismo. El verdadero desafío será aprovechar los recursos y la atención actual para construir infraestructura más segura y garantizar que las comunidades puedan recuperar servicios esenciales.
La participación de Shakira, Howard Buffett, Fundación Pies Descalzos y las demás organizaciones involucradas constituye un primer paso. Pero la dimensión de los daños exige una respuesta mucho más amplia de autoridades, sector privado, cooperación internacional y sociedad civil.
Cuando las cámaras se retiren y la emergencia deje de ocupar titulares, miles de familias continuarán reconstruyendo sus vidas. Garantizar que los niños puedan volver a estudiar será una de las señales más importantes de que esa recuperación realmente está avanzando.
Porque después de una tragedia, reconstruir una escuela no significa únicamente levantar paredes: también significa devolverle a una comunidad una parte de su futuro.